El 50% de los problemas visuales de los adultos podría haberse prevenido durante la niñez
La ambliopía u ojo vago, el estrabismo y los problemas de refracción, como la miopía, el astigmatismo y la hipermetropía, son algunas de las complicaciones oftalmológicas más comunes entre los niños. La falta de detección y corrección de estos problemas durante la niñez pueden desembocar en disfunciones ya en la edad adulta. Se estima que el 50% de los problemas oculares de los adultos podrían haberse prevenido durante la niñez.Con motivo del Día Internacional del Niño, celebrado el pasado 20 de noviembre, Clínica Baviera llevó a cabo una campaña de revisiones oftalmológicas gratuitas a los escolares Valladolid.
“Es esencial que un especialista revise la vista de nuestros hijos cada dos años. Lo ideal sería realizar un examen completo en el momento del nacimiento, una revisión a los seis meses y, posteriormente, exploraciones bianuales”, señala el Dr. Manuel Marcos. “El estrabismo, la ambliopía, la miopía y otros defectos de la visión que son habituales en los niños deben ser detectados y tratados de forma precoz, ya que a edades tempranas el sistema visual aún no ha completado su desarrollo y, por tanto, es más moldeable”, concluye el especialista.
Foto: Cínica Baviera
Videojuegos para tratar el ‘ojo vago’ en los niños
Un nuevo estudio, realizado en una clínica oftalmológica de la India, muestra que la corrección de la ambliopía, también llamada ‘ojo vago’, se puede lograr en muchos niños mayores, si se adhieren a un régimen que incluye el uso de videojuegos, junto con el tratamiento estándar.El estudio ha sido presentado en la 115 sesión anual de la Academia Americana de Oftalmología, donde el doctor Ghosh Somen ha presentado un informe sobre los criterios que permitieron mejorar significativamente la visión de un tercio de los participantes de su estudio, de entre 10 y 18 años de edad.
Al final del estudio, de un año de duración, casi el 30 por ciento de los 100 participantes mostraron mejoras significativas de la visión; y alrededor del 60 por ciento mostró, al menos, una cierta mejora. Los mejores resultados se obtuvieron en los niños que participaron en los grupos 3 o 4 de los cuatro regímenes de tratamiento; el grupo de tratamiento 3 completó una práctica diaria con videojuegos y el grupo 4 tomó el suplemento citicolina, conocido por mejorar la función cerebral. La mejora fue más probable en menores de 14 años de edad que en mayores de 14 años.
La opinión tradicional ha sido que si la ambliopía no se diagnostica y corrige antes de que un niño alcance la edad escolar, es difícil o imposible de corregir. Sin embargo, el Grupo Pediátrico de investigación de Enfermedades del Ojo (PEDIG, por sus siglas en inglés) en Estados Unidos, reportó aumentos significativos de la visión en un 27 por ciento en niños mayores, en un estudio financiado por el National Eye Institute. Este informe motivó al doctor Ghosh para poner a prueba nuevos enfoques que pudiesen ser particularmente eficaces en este grupo de edad.
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La detección precoz de los trastornos de la visión en niños puede evitar problemas de adultos
En el marco del Día Mundial de la Visión, que celebra la Organización Mundial de la Salud este jueves, recuerda que no evitar los trastornos de la visión a tiempo no sólo puede tener consecuencias físicas en los niños, sino que además puede afectar al correcto desarrollo de su vida diaria y a su autoestima.La detección precoz de los trastornos de la visión en niños puede evitar o minimizar problemas de adultos ya que, como advierte el jefe de Sección del Servicio de Oftalmología del Hospital Universitario La Paz de Madrid, el doctor Félix Armadà, es el momento en el que pueden adoptarse medidas que garanticen su correcto desarrollo.
Algunas de las enfermedades oculares más prevalentes en la edad infantil pueden producir consecuencias irremediables si no se detectan a tiempo y se abordan correctamente. Este es el caso del ‘ojo vago’ o ambliopía, que está directamente relacionada con la edad temprana.
“Lo más importante en los niños es la detección precoz de las ambliopías, ya que su tratamiento sólo se puede aplicar hasta los 7 u 8 años; después de esa edad, no es posible recuperar la visión en esta patología”, advierte Armadà.
Para directora médica de Bausch+Lomb, Saskia Aguado, la detección de los problemas visuales infantiles pasa por “establecer revisiones oculares periódicas en niños”, lo cual se puede conseguir estableciendo que los padres acudan al especialista con sus hijos de manera periódica a partir de los 3 ó 4 años; o, por otra parte, consiguiendo que se desarorllen campañas de detección precoz de problemas visuales en los colegios.
“Con una campaña detección precoz anual de problemas visuales en los colegios, al igual que se hace con la vacunación, nos aseguráremos que todos los niños son revisados y que de detectar un problema en la visión de un niño éste va a pasar por el especialista”, ha explicado Aguado a Europa Press, para quien “es responsabilidad de los padres cuidar de la visión de sus hijos para garantizar su correcto desarrollo y prevenir trastornos corregibles a esa edad”.
Aunque al frente se situaría la ambliopía, el número de trastornos que afectan a la visión de los niños es extenso, destacando también enfermedades como el estrabismo (ojo desviado), los traumatismos y las cataratas pediátricas. Tampoco debe despreciarse el glaucoma como patología en la edad pediátrica, así como la patología de la córnea y retina derivada de la prematuridad.
Otros problemas comunes en los niños son la miopía, el astigmatismo, y la hipermetropía. La miopía común se desarrolla hacia los 8 ó 9 años de edad, la manera clave de distinguir que se está produciendo es que el niño duele alertar de que no ve bien la pizarra; esta suele progresar a los 18 ó 20 años que se estabiliza.
En el caso del astigmatismo y la hipermetropía, el niño nace con estas patologías aunque, como explica Aguado, “estos defectos se van modificando hasta los 9 años y así permanecen de adulto”.
Para su detección, Aguado recuerda que en los niños, y especialmente en el caso de los más pequeños, es más complicado ya que “no tienen una experiencia previa que les invite a quejarse”, en estos casos suelen ser signos de alerta como no ver la pizarra o acercarse mucho a la televisión los que llaman la atención de los padres.
“Muchas veces cuando los padres detectan el problema ya es tarde. Estos problemas en muchas ocasiones se detectan a los 7 ó 8 años, y, a veces, a esa edad ya una graduación alta que ha mantenido al niño sin ver adecuadamente hace que se desarrolle el ojo vago y no se desarrolle más visión posteriormente”, añade
Por este motivo, incide, “es importante concienciar a los padres de que aunque no noten nada, al menos a los 3 ó 4 años acudan a un óptico-optometrista u oftalmólogo y se aseguren de que al niño no le ocurre nada”.
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Foto: Flickr Creative Commons/Aurora_D_L
Un 25% de los escolares y entre el 5 y el 10% de los preescolares tienen problemas de visión
El 25 por ciento de los escolares y entre el 5 y el 10 por ciento de los preescolares tienen problemas visuales -ambliopía y ‘ojo vago’, miopía, hipermetropía o estrabismo- debidos al esfuerzo al que someten sus ojos a lo largo del día, según explica el doctor Emanuel Barberá, oftalmólogo del Hospital Oftalmológico USP Santa Teresa.
El llamado “ojo vago” o ambliopía es la patología más frecuente de baja agudeza visual en niños y jóvenes, y es 10 veces más frecuente que cualquier traumatismo o enfermedad ocular. La ambliopía consiste en la disminución de la agudeza visual sin que existan alteraciones orgánicas o patológicas que la justifiquen.“La mayoría de las ambliopías pueden ser tratadas con éxito durante la primera infancia, es decir hasta los 9 o 10 años de vida. Para ello, ha de detectarse en las etapas precoces de la vida, ya que es cuando se está desarrollando el sistema sensorial y el motor visual”, ha explicado este experto.
A este respecto, ha indicado que si no se tratan en esta época, posteriormente “no habrá ningún tipo de tratamiento que sea efectivo”, debido a que un ojo que no aprendió a ver desde un principio, a partir de los 10 años ya se le han terminado las posibilidades de aprender. “Será ya un ojo vago para toda la vida”, ha apostillado.
Lo recomendable es acudir a la consulta del oftalmólogo al menos una vez al año y preferiblemente en el inicio del curso escolar.
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Foto: Flickr Creative Commons/knittymarie
Pastor se reúne en el Congreso con el Colegio Nacional de Ópticos para estudiar propuestas para el programa electoral
La coordinadora de Participación y Acción Social del Partido Popular y vicepresidenta segunda del Congreso de los Diputados, Ana Pastor, se ha reunido en su despacho de la Cámara baja con representantes del Colegio Nacional de Ópticos, para estudiar las propuestas en esta materia de cara a la redacción del programa electoral del PP para las próximas elecciones generales.Este encuentro se enmarca dentro del trabajo que el Partido Popular está desarrollando con diferentes grupos de interés sanitario. El jueves pasado, por ejemplo, se reunió con la Federación Española de Asociaciones del Sector Óptico (FEDAO).
En declaraciones a Europa Press, Pastor ha manifestado “la gran decepción” que mantiene con el Gobierno socialista que, a pesar de haber contado con cuatro ministros de Sanidad durante este Ejecutivo, “ni se ha desarrollado la Ley de Ordenación de Profesiones sanitarias, ni las especialidades, ni las áreas de capacitación específica, ni se ha profundizado sobre el nivel competencial de las profesiones sanitarias”.
Así, ha señalado que el PP está trabajando con todas las profesiones sanitarias, también con los ópticos-optometristas, para analizar sus propuestas, tales como la receta optométrica y oftalmológica de prescripción, para una mayor seguridad para los pacientes.
Es más, ha recalcado el papel que juega el sector en materia de prevención de problemas oculares, a la vez que ha subrayado que hay comunidades autónomas que han llegado a un acuerdo para que los ópticos-optometristas tengan más papel en ello. “El PP ha traído una propuesta para la prevención de la ambliopía u ojo vago que con un diagnóstico precoz los niños pueden ser tratados”, ha agregado.
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Películas en 3D, un mal invento para los “ojos vagos”

Por Elena García Rubio.
No todo el mundo puede ver las imágenes de animación en 3D.
La industria cinematográfica ha encontrado en las películas 3D la fórmula para evitar que sus ingresos se escapen por la fuga que han abierto las copias piratas. De momento son imposibles de copiar y verlas en las salas de cine tiene un incremento de entre 2 y 4 € sobre el precio de una entrada para una película normal.
Tan buena idea le parece a la industria del entretenimiento, que ya se han presentado varios juegos en 3D para las videoconsolas Playstation, X-box y Wii. Y están saliendo al mercado las primeras pantallas de plasma con la tecnología necesaria para poder ver en casa películas de animación en 3D.
Pero más de un padre se lleva la gran decepción cuando lleva a sus hijos al cine a ver la última película de Disney y el niño se pone las gafas polarizadas, y tras un rato contemplando la pantalla, el niño le dice:
- Papá esta peli se ve rara.
- Claro es una película en 3D, por eso ves como si los personajes salieran de la pantalla y pudieras tocarlos.
- Pero es que yo no veo así, sólo lo veo raro.
No todo el mundo puede apreciar imágenes en 3 dimensiones. Todas aquellas personas que tienen estrabismo (3-4% de la población) y muchas de las que tienen ojo vago (2-3% de la población) no pueden ver imágenes en 3D. Lo mismo le ocurre a cualquier persona que por algún motivo sólo tiene visión en un ojo.
El porcentaje de personas que se ven afectadas es de alrededor de un 8%. Esta cifra asciende al 57% si se trata de personas con síndrome de Down. Pero estos números no son lo suficientemente grandes como para que la industria del entretenimiento se plantee el tema. Aquí priman los beneficios económicos y “las minorias” no influyen en el rendimiento total.
Pero como no hay mal que por bien no venga, el cine y los juegos en 3D son una magnífica prueba para detectar “ojos vagos” y ya están empezando a venir a las ópticas padres preocupados porque sus hijos no ven las películas.






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